El efecto Pablo Alborán

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Damas y caballeros, ante ustedes el experimento de una de las pocas españolas que no ha escuchado completa una canción de Pablo Alborán. El caso es, que desde el principio mi actitud hacia él fue de repulsa, vamos que me ponía de los nervios, me parecía una versión barata de Alejandro Sanz, pero más sensiblero y modernito. Así que siempre he dicho, porque sentenciar es la sal de la vida, que odiaba a Pablo Alborán y hace 24 horas habría preferido arrancarme las uñas a hablar de él o reconocerle ningún tipo de interés.

Sin embargo y como soy de hablar sin conocimiento de causa, pero dejar testimonio escrito ya es otra cosa, me propongo sumergirme durante un par de horas en los dos álbumes de estudio que atesora el malagueño y recurro a Spotify, que me hace las veces de Wikipedia en esto de surfear musicalmente.

De lo que acabo de escuchar, me parece que aunque su voz es poco potente, afina bien, se nota que tiene formación musical (de agradecer viendo el panorama de los cantautores españoles últimamente). La guitarra se oye poco para mi gusto y la combinación instrumental es monótona. Pero lo importante es la actitud, es que no me gusta nada ese empalagamiento tan dramático y aburrido.

Entonces, ¿qué tiene Pablo Alborán que haya hecho aumentar su fama e ingresos como la espuma?

Pues así de entrada, a las mujeres les gusta, aunque alguien debería decirle que deje de echarse gomina y blanquearse los dientes, que el estilo Robbie Williams pasó de moda en 2007. Pero, no nos engañemos, todas hemos querido tener un marido como el de Melinda Gordon, que nos lleve el desayuno a la cama con una rosa y nos mire con ojos melosos como si fuésemos la única mujer en el mundo, aunque eso implique que tenga que ser Pablo Alborán.

Sus letras están llenas de complejas metáforas como “todo empezó en una noche de mayo, cuando el alcohol hizo que rozaras mis labios” (esa nos ha calado). Básicamente la historia es que Pablo se acuesta con una mujer de dudosa reputación con novio y se enamora de ella. Bueno, se obsesiona, porque Pablo se obsesiona y te dice cosas como “en cada poro de su piel/he dejado escrito mi nombre/para que mañana se acuerde de él” o bien “quiero verte amanecer, sin condiciones”. Insisto, un marido.

Así que, nos guste o no, este hombre, a pesar de lo breve de su carrera musical lo está petando, 21 discos de platino en España y 85 semanas en el número 1 nos muestran que a la gente le gustan las penas que promulga, algo estará haciendo bien. Gracias Pablo por enseñarnos tus heridas, pintas de colores mis mañanas solo tú.

¡Ah! Aquí os dejamos, cortesía de la autora, la prueba fehaciente del que hemos convenido llamar el #efectopabloalborán. ¿Qué os parece?

#efectopabloalboran

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