Proyecto eres…

… y en proyecto te convertirás. Y como todo proyecto, morirás. De eso va este juego, el que sea que estemos jugando. Y como todo proyecto, depende tanto (o no) de las piezas que lo formen. Y lo importante, lo básico diría yo, es verse a uno mismo como una pieza importante sin llegar a sentirse como la piedra angular, pues ya se sabe que de imprescindibles está lleno el cementerio.

Y puesto a hablar de proyectos o subproyectos, y aprovechando el atril que me ceden en este lugar en el que me siento tan cómodo, quiero lanzar ideas al vuelo y extrapolarlas, cogiendo como patrón a Audioslave, ese supergrupo que encajó a Chris Cornell con el brazo fuerte de aquellos rabiosos antisistema a los que tanto benefició éste mismo. Aquel proyecto de dioses del mundo se vino abajo porque las primeras piedras se creyeron ser la piedra definitiva, y se quebraron las unas a las otras como quien juega a Piedra, Papel o Tijera.

El jugar al ser el rey de la selva solo puede acabar así, o en el mejor de los casos con un rey solitario que, por definición, tiene menos fuerza y recursos que una pequeña manada decentemente organizada. Por eso, y porque el día a día te lo pone a un palmo de tus narices, sigo apostando por rodearme de piezas que encajan en mi proyecto, buscan lo mismo que yo contando conmigo y persiguen, cueste lo que cueste, que el mañana sea, si tiene cojones, mejor que el que nos ve pasar.

Y por eso, por todo lo que va implícito a lo que he escrito antes, quiero con todas mis fuerzas seguir siendo parte de mis proyectos, de ser padre de mi hija, de comer a pie de playa sardinas y calamar espetado rodeado de mis mejores amigos, de escribir más que ahora pero menos de lo que debería para las chicas de Próximo Escenario y de lo que sea que tenga la vida preparado para mí, ya sea mañana, pasado o en 2018.

Porque quiero proyectos, quiero piezas y quiero seguir teniendo la ilusión de que hay proyectos que no mueren, y quiero verme en un futuro escribiendo aquí y riéndome de Chris Cornell y de Tom Morello contándoles como para que algo perdure, no hay que ser más chulo que un ocho, sino que, lo único que hace falta es darle la misma importancia a los derechos que a los deberes y disfrutar (y que te dejen que disfrutes) tanto de unos como de otros.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: