Un año de festivales

Un año de festival en festival

Un año de festival en festival

Este 2013, que ha sido el primero de vida para Próximo Escenario, ha venido cargado de festivales. Los hemos visto de todos los tipos, estilos y colores: desde electrónica a flamenco pasando por muucho, muuucho indie. En algunos apenas podíamos ver el escenario y otros han sido tan íntimos que no estaba ni la novia del cantante. En este post te contamos lo mejor y lo peor, y sobre todo muchas de nuestras anécdotas en los festivales de música andaluces en 2013. Deberán ustedes disculpar a mi memoria, que la pérdida de neuronas en estos meses ha sido ingente, pero haré lo mejor que pueda para reconstruir tantas vivencias.

Nos estrenamos con el Rockin Race Jamboree el pasado 9 de febrero. Por ser el primero nos plantamos las tres en Torremolinos, así probábamos y nos hacíamos al terreno. Estábamos más que nerviosas, ansiosas, y para no ‘dar el cante’ nos pintamos los labios de rojo pasión y nos hicimos unos moños estrafalarios antes de disfrutar del mejor rockabilly en la Costa del Sol. Justo después vino el DF Dubstep en Sevilla, al que me fui yo sola y vine contando que había sido toda una fiesta pagana. Lo que no conté fue la cantidad de adolescentes enloquecidos que había. Sin salir de febrero, nos trasladamos a Granada para el Granada en Off, que fue la primera prueba de fuego: nos hinchamos a hacer entrevistas gracias a la amabilidad de los organizadores  que a pesar de nuestra juventud (como página, que de lo otro ya tenemos unos años), nos recibieron estupendamente.

En marzo nos las vimos con el Santa Teresa South Pop, y con sus organizadores. Para que lo sepáis, no querían acreditarnos como prensa así que nos rebelamos y dijimos que no íbamos. ¡Hombre ya! Al final cedieron, pero con todo el lío tuvimos que repartirnos como pudimos. Yo estuve el viernes (de nuevo sola, y en un festival de modernos, ¡qué año más duro!) y me dio tiempo a enamorarme de James Yuill. Miriam fue el sábado, y vino contando maravillas de Exonvaldés.  En abril me perdí por el Routing Day (esta vez ya con compañía, aunque igual no la mejor) y me lo pasé pipa saltando por los clubes de moda de Sevilla. Para el Sevilla Swing contamos con la inestimable colaboración de María Montero que flipó como en los años 20.

Como agua de mayo nos vino el Territorios Sevilla, que nos sirvió para estrenar nuestra andadura en eldiario.es/andalucia, medio en el que nos aguantan desde entonces. Por lo señalado de la ocasión también nos reunimos las tres marías en la capital hispalense. Gracias a dos nuestros colaboradores más apreciados, Nacho Eguía y Víctor Donaire escribimos también de rap y electrónica, además esta pedazo de crónica que incluía a todos los estilos (con vídeos y todo, joe). A mí me dejaron descansar (un poco) por el esfuerzo anterior, y se lo curraron casi todo ellas. Salvo claro, los conciertos más avanzados de la noche a los que ninguna de las dos me aguanta (ejem, ejem). En fin, nos lo pasamos genial. De hecho, si os fijáis bien en el vídeo bajo estas líneas igual nos podéis ver saltar a las tres locas con O’funkillo.

En junio Miriam asistió al Anfirock de Isla Cristina, festival que recomienda enormemente además de por la música (ella, nos ha salido indie) por la excelente ubicación y trato del evento. Además, vino contando cómo es eso de organizar un festival “low cost”. De ahí nos vamos a julio, el mes de los festivales (o de la muerte, para nosotras) en el que tuvimos que repartirnos lo que había y llegamos a donde llegamos. Miriam estuvo en el Blues Cazorla en la edición tras la que el festival ha sido premiado como mejor de su género en Europa. Aparte de disfrutar de la música y casi atropellar a algún que otro jabalí autóctono, vino con unas fotografías estupendas de lo que ya se conoce como Cazorleans.

A María le tocaba el Ojeando, y como es ella (fantástica) se adentró en la Sierra de las Nieves hasta Ojén donde se comió (literalmente, según creo) los tres escenarios y dos días de festival. Yo me planté en el Imagina Funk Festival con un americano que había conocido unos días atrás en París, quién ahora mismo es mi novio, o pololo que dicen acá en Chile. Aparte de bailar como malditos al ritmo del Groove de la sierra jienense, colarnos en la piscina del hotel y de hacer buenas migas con los chicos de Jaén en Julio debo decir que hicimos que un montón de gente nos cantara I don’t want to miss a thing de Aerosmith junto a una cascada. Fue un fin de semana mágico.

Pero el americano se marchó y para el siguiente festival, Alrumbo, me conseguí otros acompañantes de lujo, entre ellos nuestro colaborador de rap y gran amigo mío Nacho Eguía. Pasarlo lo pasamos de miedo, ver conciertos vimos lo que pudimos y lo que la distancia entre el camping y el escenario nos dejó. Como anécdota destacaré que allí comimos mejor jamón que en el 5Jotas y que hubo quién a la amanecida provocó una revuelta en la acampada gritando “¡Vasectomía!”. Ese mismo fin de semana María aterrizó con Sandra, nuestra colaboradora que se hace llamar Tejiendo Sociedad, en uno de sus festivales favoritos, el Etnosur.

El último fin de semana de julio mandamos a nuestro chico de la electrónica Víctor Donaire al Crown Beach Matalascañas, quien presenció el declive de la que no dudamos que fue una iniciativa con buenas intenciones pero que tuvo que acabar suspendiendo más de la mitad de sus actuaciones y prometiendo devolver el dinero de las entradas. Sin embargo Víctor no dudamos que vio el amanecer saltando a base de electro y dubstep.

Para seguir con la electrónica, María, Nacho, Víctor y yo nos encontramos en las playas de Villaricos (Almería) para vivir el Dreambeach, recreación del que fue Creamfields en otra época, rodeados de otros grandes amigos. Allí disfrutamos con Prodigy y con Pendulum, Foreign Beggars, Noisia, Feed Me y tantos otros. Cuando acabamos el viernes noche hacía tanto sol que nos tuvimos que volver al camping andando protegidos por una sombrilla. María se hizo daño en la rodilla, pero a pesar de eso no se perdió el sábado noche de la mejor música electrónica.

Después y antes de agosto y hemos tenido el Sierra Nevada Por Todo lo Alto, el Granapop, el Monkey Week, Cañaveral Festival, Nocturama, Ritmo Festival, Zaidín Rock, Alhambra Sound y alguno más. Hemos reído, hemos bailado, hemos saltado, hemos cantado, nos hemos aburrido (poco), y sobre todo hemos disfrutado. Queremos agradecer a todos los que nos han ayudado, acompañándonos a conciertos, escribiendo para nuestra página, haciendo fotos o solo dándonos ánimo. ¡Un abrazo a todos! Próximo Escenario ha sido, y hablo por las tres, una de las mejores cosas que nos han ocurrido en 2013, y es y será la niña de nuestros ojos. Aunque ahora estemos en la distancia (mis 10.000 kilometros chilenos me separan de mis niñas) intentaremos mantener el listón en 2014. ¡Vivan los festivales de música, Próximo Escenario, y VIVA ANDALUCÍA!

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